Acierta Sherlock cuando dice que la pelÃcula comete el error capital de aburrir. Uno de los más grandes errores en cine. Efectivamente. Sobre todo en su primera hora de metraje, Syriana aburre. Y aburre por culpa de algunos de los otros errores que lastran la pelÃcula.
Errores como que sus creadores dan por supuesto que el público general tiene un conocimiento mÃnimo más o menos notable de todo aquello que rodea a las relaciones internacionales oriente-occidente. Y no es asÃ. Sobre todo teniendo en cuenta las cada vez más complejas estratagemas y corruptelas que mueven esas relaciones (curioso que, precisamente, la pelÃcula lo olvide cuando habla concretamente de todo ello). AsÃ, al final, en muchas de las escenas, uno acaba dejándose guiar de manera casi más intuitiva, lejos de cualquier certeza.