Y aquà está. Como sucedió con Depredador 2, los bichos se mantienen pero los humanos en apuros, claro, son otros. Ellos y su entorno. Al final, lo que importa ya no es que haya una continuidad o al menos una relación más o menos directa con el producto anterior si no, simplemente, repetir la misma idea, con nuevos efectos, choques y explosiones, para que la maquinaria siga generando dinero en taquilla.
Credibilidad no se le puede pedir a una pelÃcula de este estilo, serÃa una tonterÃa. No la necesita, de hecho. Lo que sà podrÃa pedÃrsele es dignidad, un mÃnimo de vergüenza, un algo de atención por el detalle y el buen gusto, entendido como respeto al espectador menos tonto.