Hace ya dos semanas que vi esta pelÃcula, y, la verdad, es que ni me entraron ganas de postcriticarla.
En esa pereza andaba hasta que me topé con una crÃtica de esta pelÃcula aquÃ, y, mira por dónde que se me encendieron las ganas de escribir esta atÃpica post diálogo.
En efecto, la pelÃcula creo que tiene tres partes bien diferenciadas.
La primera de ellas es plana y aburrida. No nos encontramos más que con peleas y más peleas, rodadas y coreografiadas al estilo de "Tigre y Dragón", pero con el problema de que allà esto tiene sentido, pero en una pelÃcula que intenta ser un biopic, carece totalmente de ello.
Acepto que Jet Li es un auténtico artista de las peleas, pero discrepo en que nos regale una buena actuación. El gran problema de este hombre es que se ve obligado a aparecer muchos minutos por su agilidad marcial, pero en los entreactos la verdad es que da mucha pena, algo asà como los intentos de actuación entre escena y escena en una peli porno.
Y, lo peor, es que la pelÃcula en todas las escenas de pelea nos regala muchÃsimos fallos de montaje y chapuzas varias que sonrojan incluso al espectador menos avezado.
La segunda parte de la pelÃcula no es que moleste por su lentitud, que no me parece que la haya, sino por algo mucho peor y más censurable en el cine: la falta de sutileza.
A partir del exilio de Huo, el director coge el megáfono y no deja de gritarnos lo que quiere contarnos y la transformación y evolución del personaje. Muy molesto. Sà que es verdad que la pelÃcula en esa parte tiene los mejores momentos de dirección, como el del viento y demás.
La tercera parte de la pelÃcula inicia enchufada en la falta de sutileza y aquello se convierte en la caricatura pura y dura. Todos los personajes extranjeros están ridiculizados hasta lÃmites molestos, y lo que últimamente tiene mucha importancia en el cine chino, el impacto y la mezcla de costumbres ancestrales con occidentales, brota de una manera excesivamente evidente.
La escena final condensa el mensaje que se venÃa lanzando desde una hora antes, si bien, dicha escena no está exenta de la belleza y del patetismo que tan bien saben crear en Oriente.
En definitiva, una pelÃcula floja, con muy pocas virtudes más allá del mamporreo plástico.