Por el camino vemos algún gag divertido como el del polÃtico que descubre que sus padres eran hermanos, etc. Sin embargo, tampoco a nivel cómico es que la pelÃcula sea el despiporre. Lo que si tenemos a porrillo con una enorme cantidad de diálogos incesantes. Una verborrea que acaba por cansar al más aplicado de los espectadores y que le hace desconectar totalmente de la pelÃcula.
Al final no funciona ni como comedia satÃrica ni como reflexión polÃtica. Lo único que queda es una serie de inacabables diálogos aleccionadores y aburridos.