Con un guión muy flojo ya de partida, Hitschbiegel intenta aportar la tranquilidad de ritmo necesaria para cargar las tintas en una atmósfera angustiosa, de paulatina deblace. Los agujeros gravÃsimos del guión son como un campo de minas y le dificultan la misión, hasta el extremo, y además, mientras con unas secuencias acierta, en otras resbala. El resultado, un tanto frÃo y desde luego poco comercial, seguramente incitó a Joel Silver a contratar a los Wachowski y compañÃa para añadir fuegos de artificio aquà y allá y, sobre todo, convertir el tramo final de la pelÃcula en un simple "Nicole Kidman escapa y vuelve a escapar y vuelve a escapar", para luego resolver el tema de la invasión con un par de escenitas de telediario.
Ya está. AsÃ, de manera tan sencilla, hemos resumido los problemas principales de una pelÃcula que ha acabado cosida a retales, sin personalidad propia, sin espÃritu, sin poso, sin saber realmente lo que es; si una de terror psicológico, si una de invasiones extraterrestres, si una de simple acción, si... nada. No sabe lo que es, simplemente.