La pelÃcula apuntaba a dura y a tragedia descarnada y mucho me temo que el resultado ha sido algo más light.
He tenido la ocasión de poder ver la pelÃcula en el marco del Festival de San Sebastián, que nos ha brindado la posibilidad de escuchar unas palabras de presentación del director. Básicamente nos decÃa que liberásemos la mente de prejuicios y que no pensásemos en la existencia o no de un mensaje, que su objetivo era tan sólo contar una historia.
Falso. A medias. No creo que el director se posicione, pero está claro que sà que quiere que nos sintamos dentro de la pelÃcula y que nos posicionemos. De ahà el final un tanto abrupto del film, con esa mirada de uno de los personajes directamente a cámara y el corte en seco del sonido, que nos sume en una pantalla en negro, un reclamo psicológico perfectamente ideado y buscado, y que encuentra su justificación en algunas elecciones de cámara del director, como en la que tras practicar el aborto nos pone en la mirada de Gabita con las rodillas de ella en primer término.
¿Es esto malo? No, necesariamente.
Mungiu me parece que ha realizado una dirección muy interesante por momentos. Me gusta el arranque, la primera escena me parece, sencillamente, magistral. Me gusta cuando en el más puro estilo Van Sant enchufa la cámara cuando un personaje sale a un exterior, y me gusta la manera en que demuestra una torpeza eléctrica al moverla. Me ha gustado también su juego con la ausencia de luz, o su fotografÃa a oscuras. Asà como me parecen impecables todas las elecciones de atrezzo.
Pero a esta pelÃcula me parece que le falta fuerza y garra. Se la juega a una baza, y, sinceramente, en el 2007, uno no se siente golpeado ni su estómago se revuelve con un minuto de plano de un feto.
Es una lástima porque hasta ese momento me estaba gustando cómo estaba resolviendo las escenas escabrosas, como el momento del pago en especie al abortista.
Pero al final la pelÃcula se muestra asà misma falta de esa crudeza de la que avisa e intenta mantener la tensión y alimentar el drama con elementos un tanto tramposos. Me estoy refiriendo al momento en el que Otilia coge la navaja del maletÃn del abortista, al momento en el que le dice la recepcionista que el abortista se ha dejado el carné...unos indicios que te llevan a pensar en una venganza que no tiene otro objetivo que engatusar al espectador. Fuera de lugar.
Y, por último, las escenas en casa del novio de Otilia...las considero una crÃtica a la tecnocracia rumana, la manera en que se pavonean de ser cirujano y tener pensamientos como llamar a la gente "sencilla" o no fumar delante de sus padres. Me gusta la manera tan frÃvola en la que están retratados, pero creo que la pelÃcula ahà se hace ligeramente lenta y pesada, máxime si a la anterior escena le sumamos la de la discusión en la habitación del novio de Otilia.
Una pelÃcula de la que quizá me esperaba menos dirección y más fuerza del guión, pero que me ha dejado, quitando un poco la primera sensación amarga, un buen sabor de boca.
No es la gran pelÃcula del año, pero es muy recomendable.