Los posos que quedan tras ver esta pelÃcula son dignos de buena pelÃcula, aunque al comienzo juege en exceso con el suspense engañoso y las claves de personajes que burlan a un público espectante ante tanta sorprendente actuación.
Si la bodega no es demasiado amplia para esconder tanto pasado, los metros y metros de conversaciones silenciosas terminan por dejar a un lado el pesaroso actuar de los socarrones para dejarse caer en la realidad triunfal de un chico que remueve conciencias, sobre todo a la raÃz del mal, con una conmovedora decisión que arrastra hacia el perdón y el fin de la hostilidad como ceremonia de redención particular.
La mirada tierna pero desesperada de la vÃctima no es más que el reflejo del horror sin desquiciados con cuchillo que transmite el film bien diseñado, bien argumentado, bien resuelto, bien.Â