Jonathan Glazer me parece un portentoso director. Ésta es la conclusión que saco apenas acabo de terminar la pelÃcula. Su anterior trabajo, "Sexy Beast", era un sonoro ejercicio de estilo, un grito ahogado de independencia, aderezado con quebrantos de Festival.
Sin embargo, la dirección de esta pelÃcula es bien distinta: calmada, analÃtica, madura, y, sobre todo, profunda. Todo esto perfectamente acompañado de una justa, justÃsima, y acertada, acertadÃsima, fotografÃa.
La verdad es que me encanta la escena con la que arranca la pelÃcula, esos dos largos travellings en los que acompaña a Sean, hasta el fatÃdico túnel. La dirección, más adelante, no decae en ningún momento, cuando la cámara se desliza entre las majestuosas habitaciones de ese apartamento tan maravilloso, o cuando continúa con pulso firme la disección a unos personajes complejos en una crÃpitca historia.
La manera en que ese punto de partida tan original es utilizado para ahondar en la herida mal cerrada de un enigmático personaje como el de Anna y en la infidelidad de Sean. ¿Es realmente infiel el hombre que dice esas palabras antes de comenzar a correr aquel fatÃdico dÃa por Central Park? ¿Será Clara una mentirosa?
Sobre la actuación de Nicole Kidman poco más se puede decir. Se trata de una actriz a la que si le das el peso de una pelÃcula lo sostiene sin problemas. Hace tiempo que los directores han descubierto que es capaz de aguantar los priemros planos que haga falta, incluso algunos de más de dos minutos de duración. ¡Cuánto ha cambiado esta chica! Y no lo digo sólo por el pelo, que le da el toque justo para el papel.