SÃ, señor, hay que ver cómo domina esto del cine el bueno de Mann. Un hombre que se fraguó produciendo series como "Corrupción en Miami", que ha sabido ganarse un sitio, y un tipo de cine, los thrillers Michael Mann. Un hombre que está sabiendo llevar un apellido de gran peso en Hollywood. Y toda esta sabidurÃa la demuestra, tanto dentro, como fuera de la pelÃcula. Y de ahà que él sepa perfectamente que este "Collateral" empezaba con el marketing y la publicidad previa, aquella que se ha encargado de que todo el mundo sepa cuál era el papel que Cruise hacÃa en esta pelÃcula: su primer papel de malo, un asesino a sueldo. No creo que nadie haya entrado al cine sin saber esto. Y por eso juega con ello en ese inicio tan maravilloso que tiene la pelÃcula; no, no me refiero al momento cambio de maletas en el aeropuerto, sino al de la presentación del taxista. Mann sabe perfectamente que para la trama necesita que el taxista tenga una personalidad bien clara y definida antes de empezar con los tiros, con la situación tensa. Y ahà se le ve al taxista terminar de limpiar su taxi, salir a la ciudad, verle en su vida diaria, y tener los 7 minutos de conversación que tiene con el personaje de la fiscal, todo con gran parsimonia y la tranquilidad de saber que el espectador le va a dar ese margen, que no va a estar demandándole que le enganche, porque ya ha llegado enganachado al cine.
Y tenemos ahà un ejemplo, en esa escena, de la verdadera magnitud de este guión, tan simple y tan poco original para muchos: la fuerza de los diálogos que contiene, la clarividencia con la que traza a sus personajes.
Otra cosa que me encanta del guion, y, del cine en general: las coincidencias. Algo tan sencillo de hacer, pero que tanto gusta al público, los cruces de personajes que conoces, pero que no se conocen entre ellos, las intrincadas ataduras con las que el "pathos" se nos va presentando. El pensar que si el taxista hubiese seguido absorto en sus pensamientos su vida hubiese seguido igual, Vincent hubiera cogido otro taxi, y probablemente hubiera conseguido su objetivo: matar en quinto lugar a la fiscal. No sé, las coincidencias, las carambolas imposibles que nos ofrece el cine sà que es algo antiguo, pero no creo que sea algo que deba perderse ni tener por decimonónico, hay grandes pelÃculas actuales que versan sobre coincidencias asombrosas. Me gusta.
Ahora bien, lo malo de este tipo de guiones: asesinos en serie que te caen bien. Es que al final sabes cómo va a acabar todo, sabes que el taxista será el que lo mate, que tiene que morir, que el guión tiene que acabar. Y eso hizo que mi gratÃsima primera hora de pelÃcula fuese nublándose según se acercaba el final, según Mann tejÃa un asesinato casi imposible en el club Fever, según se acercaba el inevitable quinto de la lista, que ya se intuÃa, que ya se esperaba. Me repito: es lo malo de este tipo de guiones.
No obstante, no considero que esto sea suficiente para desmerecer una dirección briosa, llevada con mano firme, con un digital que engancha, con unos planos detalle del taxi y una forma de rodarlo heredera de "Taxi driver", pero, a la vez, evolucionada; con esa sapiencia que hace que la escena en el club de jazz sea todo un lujo; con un montaje de impresionante factura; con una BSO digna de mención; con un Tom Cruise, digno de nominación, y un Jamie Foxx, de sobresaliente; con una escena final en el Metro buscando cerrar el cÃrculo; hasta con unas letras de crédito finales de color luces de Los Ãngeles de noche.
Damas y caballeros, Hollywood no es "La vuelta al mundo en 80 dÃas", Hollywood es esta pelÃcula, que deberÃa enseñarse en todas las escuelas de cine españolas a todos aquellos que quieren hacer thrillers a lo americano en español.
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