Que la poesÃa del cine se habra paso de nuevo bajo la batuta de Jeunet. EsperadÃsima y necesaria como agua de mayo, la presente en un respiro en mitad de la cartelera, y en mitad de los que vuelven pero no pierden el rumbo. Una historia de noviazgo, de domingo, de una mujer encantadora por el escenario con vida propia que le perseguirá toda la pelÃcula, una historia con suficiente romanticismo como para desnudar nuestras pupilas muchos minutos sontinuados. Pinceladas a brochazos de brillantez por doquier.