Es una lástima que a Glazer se le vaya el barco a la deriva en el último tercio del viaje, porque hasta ahà nos habÃa regalado una pelÃcula con una grafÃa que, a mi, personalmente, me ha sorprendido. Un estilo narrativo muy personal pero, a su vez, tan cercano a la caligrafÃa clásica europea... Glazer tiene la sana osadÃa de narrarnos su historia con una pausa, una parsimonia, una confianza, una tranquilidad, un simbolismo y una poesÃa impropias del cine yankee de nuestros dÃas.
La pelÃcula avanza majestuosa, sorprendente, elegante, poderosa y calma durante sus dos primeros tercios, apoyada en unos protagonistas impecables y una bellÃsima Nicole, cada dÃa más clásica, cada dÃa más por encima. La pelÃcula avanza con un estilo que la alejan del recuerdo de cualquier otra, con esa narración sobria cuyos acentos remarcan momentos realmente brillantes, exquisitos: Sin ir máslejos, esa larga, valienta y fabulosa introducción, en el parque.