Aquella pelÃcula, cuyo detalle más destacable era la imagen de un pirado disfrazado de conejo siniestro (lo peor, que luego hasta tenÃa explicación y de pirado, poco), convenció a Kelly de que haciendo marcianadas sin sentido podÃa ganarse tranquilamente la vida. Y por eso ha decidido ir, sin más demora, en este su segundo tÃtulo, hasta el más extremoso de los extremos. Su nueva apuesta, que huele a absoluta incongruencia cargada de excentricidades y de pretenciosidad, ha sido perfectamente definida por nuestro compañero Sherlock: o es una mierda o es una maravilla. Mejor dicho: Unos dirán que es una mierda y otros dirán que es una maravilla.