
La poco saludable situación del cine italiano tiene a mà entender otros pasados que le revuelcan una y otra vez en repetir de intenciones. Las historias de familias rotas, con el joven que tiene que emprender un camino para seguir adelante ahora terminan en la guerra de Kosovo. No digo que la pelÃcula sea un suceder de situaciones amargas, alegres, de confianza, de esperanza, no lo sé, pero ese aire de pelÃcula antigua, de director antiguo, que Italia no se quita de encima, a la hora de hacer cine salvo en algunos casos, obliga a que echemos la vista atrás y comparemos ese cine sencillo pero vital de una situación de necesidad muy distinta, que tanto triunfó en su tiempo, para acabar sintiendo que vemos un sucedáneo del “Ladrón de bicicletasâ€.
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