La pelÃcula no deja de ser un drama anunciado y que avanza hacia el final sin solución de enmienda, vamos, una tragedia como mandan los cánones clásico y como tanto me gustan a mÃ.
La presentación de los personajes es veloz, apenas existe un contexto, y en los primeros siete minutos se nos presenta, de golpe, el peligro.
A ello le sigue una escena rodada con buen pulso y buena partitura que hace que la tension y el suspense se eleven.
A los veinte minutos nos encontramos con una pelÃcula de interrogatorios, primero, y, curiosmaente, de conversaciones después.
Y es en esta marejadilla donde la pelÃcula gana y baja enteros.
No sé si es quizá por el personaje del interrogador, que tan poco se puede parecer al arquetipo de SS alemán, o por una falta crÃtica de atmósfera de guerra, de tensión, de lo que era esa Alemania en 1943, de una cierta precuela a lo que se mostró magnÃficamente en "El hundimiento".
Pero lo más admirable de la pelÃcula es su tono de candidez, de tranquilidad, el espectador no deja de saber lo que será el fin del film, pero uno escudriña el rostro de Julia Jentsch y no termina de percibir ese drama. Esto es quizá lo que más me ha gustado de la pelÃcula.
En segundo lugar incluirÃa algunas de las conversaciones y debates mantenidos por el interrogador y Sophie. Sobre todo por lo que representan, por ese afán de querer reafirmarse a través de los clichés, y de cómo la lógica es capaz de desmontarlos sin mayor problema. La manera en que se empezaba a percibir en todos los estadios del régimen nacionalsocialista el fin, la debacle.
Caricaturesca y excesiva me ha parecido, en cambio, la escena del sumarÃsimo juicio, aunque no dudo que en la realidad hubiese tenido un desarrollo similar.
Por último, un gran detalle. A lo largo de toda la pelÃcula, en ningún momento se habla de la forma en que se aplica la pena de muerte. Uno puede creer que será la horca, pero cuando la pelÃcula resulta más contenida en emociones, sobre todo, cuando a ellos se les ve contenidos, tras una puerta, en una habitación llena de luz se nos aparece la guillotina. Un golpe visual notable para una sólida pelÃcula alemana, de las que siempre es un placer visionar.