Exceptuando la breve aparición en "Un largo domingo de noviazgo", Jodie Foster llevaba tres años sin asomarse a las pantallas de los cines, desde la magnÃfica "La habitación del pánico". Y, la verdad, es que vuelve con fuerza y garra en una pelÃcula en la que se erige como estrella mediática y absoluta. Su nombre, generalmente, está asociado a buenas elecciones, se suele decir que Jodie Foster no acepta cualquier tipo de papel, y que todas sus pelÃculas rezuman calidad. Desgraciadamente, mucho me temo que esta vez no va a ser el caso, y que la pelÃcula se va a quedar en un floja.
Lo peor de todo es que empezará intentando emular al gran maestro Hitchcock, para terminar llegando a la conclusión de que lo mejor es que se limite a poner la cámara en todos los ángulos posibles que permite un avión, eso sÃ, sin perder de vista a Jodie Foster.
Enseguida nos parecerá que Sean Bean nos oculta algo, porque su rostro es el de malo o bueno con maldad (Boromir en "El señor de los anillos") y quizá nos la jueguen con una vuelta de tuerca con el personaje de Peter Sarsgaard ("Kinsey", "Algo en común, "K-19"). Eso sà que ya serÃa la repanocha.