Robert Redford me parece un director sobrevalorado. A todos nos encanta verle dándoselas de listo en
El golpe, pero su carrera de actor ha ido decayendo a la vez que prestaba su atención, por encima de todo, a su faceta de director. Y aunque todos recordemos el Óscar a
Gente corriente y él arrastre una cierta aureola de director interesante, lo cierto es que a mà no me interesa demasiado.
Ni me parece justo el Óscar que con
Gente corriente birló a otras pelÃculas más interesantes, ni trago
El hombre que susurraba a los caballos. Consiguió hacer parecer repelente a Scarlett Johansson cuando, en comparación, solo un par de añitos después los Coen la convertÃan en una Lolita ciertamente perturbadora
en El hombre que nunca estuvo allÃ. Quizá la mejor pelÃcula como director de Redford sea
Quiz show. Tampoco es un peliculón, pero no está mal, no está mal.
Asà las cosas, queda bastante claro que
Leones por corderos apunta, para mÃ, a otra de esas "pelÃculas de Robert Redford", nacidas para verse una vez y listo, y eso si la ves. Una pelÃcula hecha para ser puntuada con tres indiferentes estrellas. Una pelÃcula que será más un megáfono con el que Redford vocee sus consignas polÃticas que una verdadera narración. Ni habrá demasiado pulso, ni demasiado ritmo, ni -me repito, lo sé- demasiado interés.
Una lástima porque a uno ya le parece cuando menos curioso eso de ver a
Tom Cruise en la piel de un polÃtico yanqui. Redford se ha sabido buscar un reparto actoral de garantÃas. Pero mucho que servirá para poco, en medio de la habitual tarta pasada y ya frÃa que suele cocinar Redford. Y garantizo que no le tengo ningún tipo de tirria. Lo juro. Ya os digo, me encanta verle haciéndose el listo en
El golpe. Y es que era muy listo.
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