Ni tan bien ni tan mal. Pero no es una pelÃcula que ni fu ni fa, es una pelÃcula que fu y que fa. En su mayorÃa es una pelÃcula, en mi opinión de cuatro estrellas (fu), pero hay quince o veinte minutillos que son un lastre insalvable (fa), un lastre de dos estrellas. Es el momento en que la pelÃcula se convierte en algo que siempre es aplaudido en festivales de alto copete, algo que podrÃamos llamar el turismo social. El turismo social le llamo a esas pelÃculas en las que los personajes se embarcan en un viaje que les muestra una cultura pobre, pero rica en costumbres y en concepciones filosóficas del nivel de vida. Un viaje con sonrisas de niños pobres pero honrados. Un viaje donde no importa lo que hagamos, podemos echar la casa por la ventana y comprarnos un cochazo. Un viaje entre la buenas gentes, y que sin duda acabará mal, pero enfocándolo bien. Tiene variaciones esto del turismo social pero puede ser asà perfectamente. En resumen: un verdadero tostón.
El problema está sobre todo (y aparte del gran punto negro comentado) en los acabados. No termina de cuajar el guión, le falta un punto en el que todos los engranajes funcionen sin rozar, sin tener que hacer demasiada fuerza. Se puede mejorar, sin duda.
Aunque sigo con la recomendación de la precrÃtica, si usted quiere quedar bien ante su amigo pseudointelectual, ya sabe, le ha encantado, y le voy a chivar algunas frases que puede utilizar: Una pelÃcula maravillosa. Fresca. Un canto a la vida. Un viaje al interior del alma. Enternecedora pero muy dura a la vez. Un golpe de realidad mágica. Y sobre todo: Una lección de tolerancia.