En cierto modo, esta es una evolución
natural del cine que vienen ofreciéndonos este grupo bien avenido de
cómicos. Y es que, ¿alguien nota alguna diferencia entre Seth
Rogen interpretando a otro personaje y Seth Rogen interpretándose
a sí mismo como hace aquí? Una de dos, o bien ya venía siendo él
mismo en todas sus películas, o en esta no es más que un personaje.
O afinando un poco más, el personaje que se ha creado de sí mismo,
que es el que exhibe en público, en televisión, en las entrevistas,
en programas de humor; es el mismo que utiliza para sus películas. Y
esto que digo de Rogen vale para casi todo el equipo, con excepción
quizá de James Franco y Jonah Hill, que ya han
demostrado tener otros registros.
Por otra parte, hay cierto interés en
destacar el aspecto de falso realismo de los personajes al principio
de la película -por ejemplo, en el aeropuerto con el cámara que
molesta al protagonista- pero, a medida que avanza la película, los
actores van acomodándose en el personaje de humor que saben manejar
bien y la premisa se diluye. Eso no quita para que, proveniente de
los guiños reales, tengamos momentos delirantes. En gran parte, todo
hay que decirlo, protagonizados por una Michael Cera desatado
sin ningún complejo en retratarse a sí mismo a la altura del barro.
Jonah Hill también juega fuerte, con un personaje cargante y
con un final esplendoroso. Otros cameos también se agradecen.
Después la película se vuelve algo
más convencional, si es que la mezcla entre apocalipsis bíblico y
fiestón de drogas y alcohol es convencional. En este sentido,
tenemos el tipo de comedia al que nos tienen más acostumbrados, con
chistes escatológicos brutotes. La verdad es que el ritmo de acción
fantástica está bastante conseguido, con unos cuantos momentos de
impacto visual. Gracias a su condición de comedia, no hay límite en
la apuesta en cuanto a demonios, rayos, incendios y toda una serie de
excesos que además resultan sugerentes como punta de iceberg de
lo que sería una ambiciosísima película apocalíptica. Se puede
decir que Rogen no se mueve nada mal detrás de la cámara. En este
sentido, y en cuanto a ese grupete de cómicos, recuerdan a los Ramis,
Reitman, Murray y compañía de los ochenta; y pienso en concreto en
clásicos como Cazafantasmas.
Aunque me quedo con las ganas de un
poco más de humor autoreferencial -no funciona demasiado bien la
idea de Superfumados 2- se puede decir que tenemos una comedia divertida, atrevida y original, con una factura estupenda y un
reparto cómico impecable.
¿Por qué no? La comedia del verano.