Otro de las grandes virtudes de la pelÃcula se halla en su directora, que, pese a su poca veteranÃa, demuestra que tiene mucho cine y mucho talento. La cámara siempre está en el lugar correcto para captar un detalle en primer plano, y siempre otro en segundo plano; la dirección de los actores y el cómo se desenvuelve con tantos de ellos en un especio tan reducido como una casa es magnÃfico. Es muy difÃcil rodar interiores, pero ella lo ha hecho a la perfección; sin miedo a embarcarse en complicados travellings y planos secuencias (el supermercado, en la casa de los mejicanos, el plano final). Son muestras de un talento emergente que habrá que seguir de cerca.
Por otro lado, la BSO, todo hay que decirlo, es de telefilm; y en la pelÃcula está utilizada de una manera muy tosca, que, a veces, hasta molesta.
Con todo, una muy refrescante pelÃcula, ligera y diferente, no por nada en especial, sino por todo lo contrario, por demostrar que la sencillez combinada con una buena dosis de talento y humildad siempre son sinónimo de buen cine, estemos en el año 1900, 1950 ó en este 2004.