Lo primero que me llama la atención es la nueva dirección, que me recuerda a los tiempos del episodio IV, cuando Lucas era un director de cine. El ambiente, la atmósfera oscura, está muy logrado. En la escena de Anakin y Palapatine en el “teatro visual†o lo que fuera eso ¿Space Opera?, me dieron ganas de ponerme de pie y empezar a aplaudir. Que silencios, que ambiente, que magia, cuanto reverso tenebroso. He dicho silencios, y es que es de lo mejor, ¡hay silencios en la pelÃcula! Momentos en los que “no pasa nadaâ€, cuanta falta hacÃan. Lucas se toma su tiempo, porque (parece ser) esto es lo que realmente querÃa contar y lo demás sobraba. Porque sobra.
Pero volviendo a la pelÃcula, he de decir que he estado pegado a la butaca de principio a fin. La carga emocional (emociones de todo tipo, tensión, incluso tristeza) es muy fuerte. DirÃa que más fuerte que en las anteriores, pero es que en las anteriores no habÃa. DirÃa que más fuerte que en los episodios V y VI.
El plano inicial es una nueva versión, adaptada a los fx de hoy en dÃa, del plano inicial del episodio IV. Es decir, acojonante. Los efectos especiales son de lo mejorcito en toda la pelÃcula. Mucho mejor integrados con la realidad que en las anteriores. Integrados con esa imagen grisacea a veces o oscura en otras ocasiones. Gran demostración de poder con la lava. Sobresaliente.
Es cierto lo que dice Beiger de R2. Y ya la escena en que prende fuego al aceite... nos estamos pasando un poquito.