Directamente al grano, al meollo de la cuestión, se trata de un documental entorno a la regla, pero bien enfocado, no como curiosidad, ni siquiera como cosa cruel o graciosa, sino directamente como elemento minusvalorado en nuestra sociedad, como elemento eternamente existente y muy valioso a pesar de las connotaciones negativas que se le imponen.
Ágil y resuelto, reflexivo pero no pedante, curiosamente tratado pero sin ser esclavo de la comercialidad, veo en este film un discurso feliz y realista del argumento mayor del ser humano, la ovulación, el bien de los bebés, en una sociedad moderna que no quiere que las mujeres se sientan orgullosas de serlo. Se puede decir que por fin alguien cepilla con pelos enormes la boca de la conciencia.
Aunque cinematográficamente sea neutra, es posible que no importe al espectador medio que no viaja a la sala por un ejercicio de arte sino de interés, así que nota justa, nota media, nota en mi caso por un urra. Me apetece este descaro sano.