Y es que quien vaya a disfrutar con esta pelÃcula, lo va a hacer tantas veces como la vea, una, dos, cinco o veinte. Quien no, se va a aburrir a la primera. Es mi caso.
Pero a lo que iba. 300 no me cuenta nada. Sólo que 300 machotes demuestran desde el minuto 1 que son eso, muy machotes, y durante toda la pelÃcula reafirman su virilidad y siubruta (y burro-mental) batallita tras batallita. ¡Es que 300 no es una peli que te tenga que contar nada, es un entretenimiento, es un cómic en imágenes, es...! ¡Es un coñazo! ¡Y MENTIRA! Claro que tiene que contar. Lo que no le pido es que sea profunda, ni reflexiva, ni me venga con polladas filosóficas, ni sea Persona de Ingmar Bergman. ¡Pero claro que tienen que contar algo, por favor! ¡Una historia! ¡Una puta historia! ¡NARRAR! ¡¡¡LA NARRACIÓN ES LA BASE DEL CINE, SEÑORES!!! Sólo muy señalados trabajos de tipo generalmente experimental han conseguido huir de la narración consiguiendo otro tipo de productos. Pero esto es lo que es: la historia de esos 300 espartanos. Por favor, solo querÃa que me contarán una historia. ¡Esa historia!