No se le puede negar al flamante ganador del Premio FIPRESCI la finura de su ojo a la hora de componer belleza en sus encuadres. Igualmente no se le puede negar al director de la sempiterna gorra que sus historias son curiosas, que nacen de lo pequeño para intentar trascender y crecer a lo grande en un plano onÃrico difÃcil de captar sólo con cinco sentidos.