Algunos dirán que con una sesión asà daño cuerpo y mente. Probablemente si. Además soy incapaz de justificar desde un punto de vista cinematográfico la mayorÃa del cine de acción que he visto. Repito: trillado hasta la saciedad.
Por eso es importante revestir ese cine de acción de algo más. Hacer que el espectador respire cierto ambiente. Ofrecer otra cosa. Y en eso Corrupción en Miami ofrece una oportunidad DIEZ. Espero horteras, chuletas, latinos y a Crocket y a Tobbs persiguiendo el tráfico de drogas allà donde haga falta.