Digo agrado porque es una pelÃcula extensa y agradable, completa, larga y llena, es un guión trabajado y no mero en detalles. Las confesiones en sà no son del todo alegres, se limitan a seguir ciertos impulsos de creatividad y las situaciones se adaptan a los pensamientos de un personaje vivo, muerto, desgraciado pero cierto. La pelÃcula disimula sus defectos de biografÃa, que obliga a seguir un rictus, en una serie de planos y palabrejas añadidas a la actuación de un actor interesante en este tipo de registros extraños y codificados.
Me ha gustado la intensidad encubierta entre escenas largas y lentas, la banda sonora que mece los momentos y la continuidad serena de una historia que en otras manos hubiera terminado por rayar en lo pesado y somnoliento.