Una vez más, con la contundencia de un conjuro perverso, y unos malos no tan malos como pareciera, el golpe y raÃz de la trama, siempre en manos de indefensos corderos del mundo, lleva a reflexionar sobre la vejez y la juventud en un todo tranquilo pero con clara complejidad de intenciones.
Más allá de espectaculares puestas en escena de batallas y castillo de hojalata secundados por hombres de paja guÃa, la historia llena de miedos, de vencidos y cobardes, de ancianas que soportan el peso de los años sin detenerse, de personajes codiciosos pero que siempre reflexionan, la pelÃcula tiene posos de grandeza en la evolución de seres encerrados en obligaciones que no pidieron pero que tienen que asumir.
La magioa como excusa para trasnaladar la inevitable frustración humana, nos deja leer pasajes de la vida cotidiana hiperbolizados por la majestuosa originalidad de un dibujante que hace filosofÃa y sin demasiados llantos.
Una joya.