Precisamente por esto, algunos de los más grandes directores se la rifan. Pero, ojo, esto no quiere decir que tanta virtud nos ciegue a la hora de valorar sus pelÃculas. A mà la tienda molona del señor Magorium me huele a pestiño, a producto cocinado fácil y en un minuto, vuelta y vuelta, ¡rápido!, antes de que se pase el recuerdo exitoso de Charlie y la fábrica de chocolate.
Ahora, aquÃ, en esta fiesta del histrionismo más infantil, tanto a Hoffman como a la Portman les dirige Zagh Helm, un tipo joven, treintañero, que firma su primera pelÃcula como realizador. No asà como guionista, aunque tampoco su currÃculum es demasiado extenso: Antes de el arcoiris infinito de Mr. Magorium escribió Más extraño que la ficción, aquella comedieta con ciertas pretensiones. Y ya está.