Pues eso, lo dicho en la precrÃtica. Las dos horas de documental se me pasaron rápido sin necesidad de acudir al minutero. Ãgil, ingeniosa, muy bien montada, con una banda sonora repleta de canciones de las buenas…
Momentos de humor cÃnico, caricaturesco, tan caricaturesco que pronto se confunde con la burda manipulación. Otra papilla made in Moore. Donde la imparcialidad se considera un concepto anticuado y hasta de mal gusto. Donde escuchamos la música al estilo rústicos en dinerolandia al ver las perforaciones petrolÃferas en Texas.
Mucho trabajo, mucha documentación, muchas imágenes difÃciles de encontrar. Pero todo eso desperdiciado ante el show de Moore, que, al mismo tiempo, es lo mejor del documental.
Hacia el final se torna un poco más serio y se convierte un poco en un verdadero documental, a raiz del tema de la guerra de Irak que no admite burla. Pero sólo hacia el final (y a lo sumo en algún momento perdido por el documental). Por otro lado, podrÃamos decir que es su estilo, personal, que es un producto genuino.