Lejos de extenderme en divagaciones que no vienen a cuento en una precrÃtica, quisiera comentar un hecho curioso. A raÃz de los terribles acontecimientos reales que inspiran la obra de Martin Weisz, el film va a ser presuntamente prohibido en el Reino Unido. Resulta cuanto menos curioso que en un mundo aparentemente liberal en paÃses como Alemania o el ya citado se siga practicando -no solo en al ámbito cinematográfico- un acto propio de épocas pasadas. Pero lejos de una visión maniqueÃsta del asunto, lo ideal serÃa platearse el porqué de las cosas. ¿Dónde están los lÃmites a trazar si es que estos existen? ¿Tiene justificación la censura?
El morbo que para el espectador poco avispado puede ser el leif motiv de la realización de esta pelÃcula desaparece ante la concepción de que el cine es un mecanismo de reflexión tan amplio que es capaz de mostrar las cosas más desagradables para que el espectador elucubre posteriormente sobre ellas de manera más o menos acertada. En este caso parece que vamos a encontrarnos con un duelo entre actores, con una historia que va a acercarnos al lado humano de la bestia -o quizás a la bestia que hay en todo humano- y a como influye todo ello en una sociedad que no comprende determinados actos de algunos de sus miembros.
El film se presenta estimulante y atrayente y por ello puede decirse que, frente a los que piensan en Rohtemburg como en un film gore que no aporta nada, nos vamos a encontrar con una pelÃcula seria, sólida y bien rodada que merece la pena ver. Los premios a la mejor dirección, fotografÃa y actuaciones masculinas en Sitges parecen confirmarlo.