Hay que desearle larga vida a Shrek. Porque nos hizo reir como nunca con sus primeras aventuras. Porque esa princesita socarrona y corajuda era de las que uno no veÃa desde aquella princesa prometida. Porque ese asno al que nunca se le acaba la cuerda era todo un hallazgo. Porque tenÃa jeta, descaro, imaginación, ganas de dsifrutar y hacer disfrutar.
Y porque con Shrek 2 va a seguir por el mismo camino. Pero sin repetir fórmulas. Se mantendrá ese tono irreverente pero no irrespetuoso, original pero no rompedor, y/pero siempre siempre siempre divertido hasta decir basta.
Y con novedades, porque desde el otro lado del charco ya nos avisan, que ese personajillo de cuya voz se ha apropiado Toñito Banderas, el gato con botas, se convierte en uno de los mejores elementos de la pelÃcula, el truhán que robará escenas a nuevos y a viejos.
No tengo mucho que decir de esta pelÃcula. El que haya visto la primera sabe a qué atenerse. El que no, simplemente un consejo: ¡No te la pierdas!