Eso sÃ, el problema llega con las comparaciones, algo que a poder ser hay que evitar. Porque si uno piensa en la anterior pelÃcula de Jeunet, “Amelieâ€, empieza a ver agujeros negros por todas partes. La banda sonora que es, en mi opinión adecuada, pasa a ser simplemente correcta, la fotografÃa que está cuidada pasa a tener un todo anaranjado molesto que no me termina de cuadrar. Los interesantes retazos de personalidad que presentan a los personajes pasan de ser repetitivos (porque ya lo hizo, y no está bien copiar ni a uno mismo) y poco sutiles y afinados como podÃan ser los de “Amelieâ€. Los personajes que no están mal pasan a no terminar de tener excesiva fuerza, y aquello de “Perro pedorro trae a ahorro†en primer plano contrapicado parece rechinar un poco, y eso que no puede ser malo quien conoce los refranes. Todo esto por comparación, claro está, que sino uno se queda bien contento.
Claro que con lo que yo no me quedo contento, ni por comparación ni de ninguna otra manera, es con que haya un laberinto de nombres sin especial cuidado, y mira que el viejo Hitch ya advertÃa que hay que tener cuidado con los nombres de los personajes (y añando yo: “y más si son personajes a veces tan parecidos fÃsicamente y de rol). Tampoco me gusta que sea la clásica trama que te lleva aquà y allá con una complejidad artificial (quiero remarcar “clásica†con el tono más negativo de esta palabra). Y definitivamente tampoco me gusta un final tan templado como el que tiene esta pelÃcula.
Y con todas estas quejas, las pelÃcula me ha gustado. Me ha gustado porque tiene esos momentos Jeunet, como aquel de “Si llego hasta la curva antes que el coche, Manech seguirá con vida†con esa música reforzando. O ese cartero y la gravilla, tan Jeunet y tan Jacques Tati. Esos planos poderosos y esos pequeños detalles, esos juegos como el del disparo al espejo. Y muchos, muchos detalles. Muchos más que defectos.