Ante todo quiero dejar claras dos cosas.
La primera de ellas es que me extraña mucho que mis compañeros precrÃticos aplaudan con tanta unanimidad esta pelÃcula. Por supuesto, explicaré el porqué de mi asombro.
La segunda, que la primera hora de esta pelÃcula me parece fabulosa, grandiosa, del mejor Scorsese.
El arranque es un tour de force de cámara, de dirección, de guión y de montaje. Es maravillosa la manera en la que se presenta al personaje de Costello envuelto en oscuridad. Todo un acierto.
Ahora bien, ese ritmo tan trepidante y perfectamente engarzado, a partir de la primera hora de pelÃcula naufraga en una trama insostenible y en un guión, más que con agujeros, butrones.
Veamos, el trÃo amoroso entre Damon-Farmiga-Di Caprio no podÃa estar más forzado y no podÃa ser menos creÃble. ¿Por qué, por ejemplo, Scorsese se toma la molestia de soltarnos el problema de las disfunciones eréctiles de Damon y luego no sigue con ello? ¿Hemos de pensar que el hijo es de Di Caprio o al bueno de Damon se le ha levantado la banderita? Supondremos que sÃ, porque tampoco se le muy molesto ante la ecografÃa.
En fin, como también vemos un salto excesivamente rápido en lo que al stress de Di Caprio se refiere. En dos minutos pasa de estar intentando infiltrarse a muerto de miedo.
Y lo peor de todo, ¿por qué todos los personajes se comportan de una manera tan rematadamente estúpida?
¿Quién no se hubiese dado cuenta de quiénes son los dos infiltrados? Resulta que cuando Costello empieza a trabajar con un ex poli -chico nuevo en la ciudad- se entera de que hay un infiltrado. ¿Blanco y en botella?
Resulta que hay un chico irlandés listo que acaba de entrar en la policÃa y con una trayectoria meteórica consigue ascenso tras ascenso. Un tipo que resuelve el asesinato de Providence deteniendo a un tipo que sospechosamente muere en el hospital apuñalado, y todo queda limpio. Un tipo que cuando se entera en el último momento de un importante intercambio que afecta a Costello, le llama a su papá ante los ojos de Quinlan.
¡Coño, blanco y en botella!
Y mientras tanto tenemos que comulgar con giros dramáticos inaceptables como el pobre moribundo compañero de banda que segundos antes de morir le revela a Di Caprio lo que todo el mundo en la sala sabia desde que le dijó mal la dirección. Pero pobrecito que justo habla y se muere. ¡Por favor!
En esta larga hora en la que un novato le tiene que decir al jefe de los infiltrados ese truco de ingenierÃa de soltemos un bulo para ver si llega al otro lado, la fuerza de la dirección de Scorsese decae y es peor con respecto a la primera hora, destacando para mà sólo la barroca persecución en el barrio chino.
Pero, ¿qué sentido tiene cargarte de esa manera a un capitán de la policÃa?
Pero lo peor estaba aún por llegar en la lamentable manera en que el guiuonista se deshace del personaje con el que abre la pelÃcula, Costello, que tan tranquilo de la vida se va a hacer un intercambio de droga con luces y taquÃgrafos. Una escena acabada con mucha sangre y un poco de pereza por parte de Scorsese nos lleva a lo peor de la pelÃcula, los últimos 20 minutos.
Esta última parte de la pelÃcula se asemeja al final de Hamlet, a lo peor de Shakespeare, en la que por arte de birbibirloque nos sacan de la manga cintas que grababa Costello, la casualidad brutal del insostenible trÃo amoroso y...¡hasta otro INFILTRADO! ¡Y por qué Costello no lo ha utilizado durante toda la pelÃcula? ¡Pues vaya a usted a saber! ¡Pero es que es un tipo tan listo que ha estado toda la pelÃcula ajeno a la mirada del espectador y cuando Damon le pide la pistola ¡se la da! y lo matan!
Pero, vamos, a ver, ¿se puede ser más perezoso a la hora de terminar una pelÃcula? De vergüenza.
Y bueno, para rematar, el que faltaba, Walhberg cargándose a Damon. ¡Claro que sÃ! ¡Y un plano con una rata y el gobierno de fondo! ¡Viva la sutileza!
En fin, se rumorea que en la versión extendida, tras los tÃtulos de crédito, Scorsese sale y mata a Wahlberg.
Un final excesivamnete oriental para una pelÃcula occidental de los pies a la cabeza.
En definitiva, que una pelÃcula con tanto tonto y tanta situación insostenible no la puedo disfrutar como merecÃa la dirección in decrescendo de Scorsese, que tan buena primera hora me ha regalado.
Mención final especial para el conjunto del casting. ¡Muy bien!
A mi humilde parecer no ha ganado la Mejor PelÃcula.