Es mala y además desde lo más profundo de sus guionistas que hacen hablar a sus personajes en una interminable explicación con chistes superfluos rodeados de frases bonitas y radiantes. El malo maloso es una especie de señor frustrado que da pena con esos vómitos en forma de amenaza como si ser el enemigo a batir fuera tan solo ponerse una máscara y decir que solo quedan tres.