Hace poco hablaba de lo que venÃa a llamar biografÃa romántica, a raÃz del estreno de La joven Jane Austen. Se trata de un cruce limpio entre el biopic de un artista y la comedia romántica, cuyo patrón lo marca más claramente Shakespeare in love (el cortometraje George Lucas in love también nos vale). Funciona mejor si el estilo del artista se adapta a la comedia romántica. Lo habitual es que el argumento se centre en la juventud del personaje y que veamos como va aflorando su obra más caracterÃstica. De hecho, las traducciones al castellano de los tÃtulos se empeñan en recalcar la palabra “joven†que realmente no está en sus tÃtulos originales, más elegantes (Becoming Jane o simplemente Molière).
Los ingleses tienen, como ya he nombrado, por lo menos dos ejemplos de escritores para este género, podrÃamos citar más. Hasta los españoles tenemos algo un tanto inclasificable: Miguel y William. Los franceses no podÃan ser menos, y han elegido al padre de la comedia francesa para contraatacar: Molière.
Lo bueno que tiene este subgénero es que acostumbra a gustar, aún no está muy quemado. Como muestra, este film ganó el premio del público en el festival de Moscú de este año. En ese mismo certamen fue premiado como mejor actor uno de los componentes del reparto, Fabrice Luchini, a quien hemos podido ver recientemente en la pelÃcula Confidencias muy Ãntimas.
Aunque aquà el protagonista absoluto sin duda lo será el encargado de interpretar al dramaturgo, Romain Duris, de quien también se habla muy bien en relación a este trabajo. Duris estaba impecable en la interesante De latir mi corazón se ha parado. Es un actor con el suficiente carisma como para enfrentarse a un personaje tan importante.
El director, Laurent Tirard tiene unos cuantos cortometrajes como experiencia, y también una pelÃcula de tÃtulo inacabable con la que consiguió un César para un secundario. No es demasiado. Creo que recurrirá a una realización sencilla, la que requiere una pelÃcula de estas caracterÃsticas. Participa también en el guión, repitiendo colaboración con Grégoire Vigneron, alguien con una experiencia tan poco dilatada como la suya.
Lo que más puede atraerme de esta pelÃcula es la visión francesa de este subgénero tan particular. Y es que la visión francesa siempre tiene un interés. Seguramente nos encontraremos con una buena factura y unas intensas interpretaciones. El guión, me temo, no será brillante, y seguramente no le hará justicia a su protagonista, aunque será suficiente como entretenimiento.
¿Para cuando El joven Julio Verne? Yo la verÃa.