Sus mayores errores suelen tener que ver con el excesivo realismo y con un lenguaje que por alejado del manejado en las producciones norteamericanss nos resulta, cuanto menos, chocante. Pero lo verdaderamente curioso del asunto es que todos los esfuerzos europeos y asiáticos por realizar thrillers suelen acabar generalmente en una compra de derechos por parte de productoras yankies y con el consiguiente remake, mucho más exitoso que el original.