
Tarantino, asà como el también de actualidad Tim Burton tienen algo en común, hacen buen cine pero demuestran tener un gusto más que dudoso precisamente en este arte. Las pelÃculas que más adoran muchas veces son catalogadas con letras muy avanzadas en el abecedario. En el caso de Tim Burton es más evidente pues los géneros que aborda (recordemos Bitelchús, genial pelÃcula de un género poco prometedor), pero en el caso del amigo Quentin es más curioso. Nadie dirÃa viendo una sólida pelÃcula como Reservoir Dogs que este hombre fuera fervoroso admirador de pelÃculas protagonizadas por Pam Grier (excluyo evidentemente a la que él mismo dirigió) y demás
maravillas.
Esto constituye sin duda una gran amenaza. A veces la lÃnea que separa el subgénero de una obra maestra puede ser delgadÃsima, sobre todo cuando andan de por medio estos personajes extraños del cine. ¿Quizá esta vez se ha pasado de la raya? ¿No habrá ido demasiado lejos en su afán de escapar del escenario de chicos de negro con pistola en el que tan bien se mueve?
¿Qué promete esta pelÃcula? Fuerza, mucha fuerza. Visual, eficaz y poderosa. ¿Qué es lo que no nos promete? Ahà está el problema, en lo que no nos promete. Tarantino, ese hombre de quien se cuenta sólo sabÃa escribir en mayúsculas, de pésima educación y formado cinematográficamente en sus horas de acomodador en sesiones... digamos no para todos los públicos; ese hombre de aspecto fracasado que ha sido capaz y muy capaz de regalarnos memorables diálogos en sus Reservoir Dogs, de trabajar el tiempo con la maestrÃa que muchos otros anhelan con su rompedora Pulp Fiction, pero que sobre todo, ha añadido a la historia del cine algo crucial: su firma, su estilo, copiado hasta la saciedad en los últimos tiempos por perros amores o por cerdos enjoyados o por tantos otros. Ese hombre, creo que esta vez ha dejado de lado el guión, los diálogos y se ha dedicado a una cosa muy concreta: su propia diversión, inmensa diversión. Ha hecho lo que querÃa hacer y exactamente como lo querÃa hacer, ¡bravo por él! ¿Pero y nosotros, el público? ¿Vamos a ver algo más que mamporros muy bien orquestados? ¿Vamos a ver una buena pelÃcula? Mucho me temo que no, y es una lástima, espero equivocarme y que sea una pelÃcula a la altura de su historial, y lo espero por una razón muy concreta: tengo muy claro que ¡yo no me la pierdo!
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