Hace ya algún tiempo que vi "La Pasión", el último trabajo del inefable Gibson. Y he tardado tanto tiempo en escribir la postcrÃtica porque me quise dar un margen a mà mismo para meditarla bien y no dedicarme a escupir sangre por la boca.
La pelÃcula arranca con fuerza, un travelling descendente desde la luna hasta al huerto de los Olivos para terminar acercándose por la espalda de un Jesús temeroso que reza. Hasta aquà llega todo lo reseñable de la pelÃcula desde el punto de vista cinematográfico. El resto es basura.
Pocos textos como la Biblia existirán con tanta proyección cinematográfica, pues bien, Gibson ha conseguido lo que creÃa imposible, hacer una pelÃcula aburrida. Se equivoca de lleno en la inclusión de los flashbacks, algunos de ellos, totalmente ridÃculos, verbi gratia, el de Jesús haciendo una mesa alta; otro grave error es el de la triple negación de Pedro. La pelÃcula debÃa haber arrancado en la Última Cena.
A los veinte minutos, uno descubre ya las verdaderas intenciones de Gibson. Él no quiere hacer una pelÃcula entretenida, sólo quiere reflejar lo que termina reflejando. Desde la misma captura hasta la muerte en la cruz se produce un rosario de golpes que terminan por desagradar y asquear.
Porque lo único que le interesa es forrarse a costa de exhibirnos su visión más ranciamente conservadora del cristianismo mientras está recostado en su sillón contando los billetes.