Casi se me escapa esta rareza que ha entrado sin hacer mucho ruido, sigilosamente para traernos una especie de mezcla entre documental y ficción, y reflexionar sobre la realidad. Y cuando digo la realidad no hablo del paro y cosas por el estilo, vamos que no me refiero a la realidad de León de Aranoa. De lo que trata es de la realidad a un nivel cuántico, las cosas cotidianas del entorno que nos rodea que damos como hechos y quizá sean un tanto relativos.
Bien, está claro que la pelÃcula, que como ya he dicho mezcla documental con ficción, y que también lo mezcla con animación, es una marcianada. Se basa un poco en la idea de “Alicia en el paÃs de las maravillas†para contarnos la historia de una mujer y su depresión y hacer una tragicomedia. Asà como lo cuento. Me permito hablar un poco de la sinopsis porque dudo bastante que sea alguna referencia de lo que realmente nos va a contar la pelÃcula.
Que es pretenciosa está más que claro. Pretender explicar conceptos metafÃsicos en una pelÃcula, además en su tÃtulo original contiene todo tipo de caracteres extraños. Pretende comprar ciencia y espiritualidad como diferentes sistemas, ambos válidos, para llegar a un mismo fin. Pretenciosidad al máximo.
Las valoraciones que está haciendo el público en general no pueden ser más extremas. O bien la califican de detestable o de la pelÃcula que estaban esperando. Por ello me quiero tirar de la moto y darle la máxima nota que luego habrá tiempo de darle la mÃnima. Y esto último no serÃa de extrañar si la pelÃcula resbala demasiado en la palabrerÃa y en la espiritualidad de fe burda.
Lo que está claro es que no me puedo perder esta pelÃcula que podrÃa convertirse fácilmente en una de esas pelÃculas de culto que enfrentan a los cinéfilos. Lo peor serÃa que estuviese fabricada expresamente para este fin.