Mel Gibson...figura polémica donde las haya en nuestros dÃas.
Hay quien lo tacha de antisemita, de facha, de ultracatólico, etc. Pero lo cierto es que Hollywood se alimenta de personajes de este tipo, los necesita. Y Gibson lo sabe y cumple su función.
Y como mi función es hablar de cine, pues a ello me pondré.
Siéndoos sinceros os confesaré que Gibson (director) no es santo de mi devoción. El hombre sin rostro me parece una peliculita interesante para un actor que decide pasarse de interpretar Arma Letal a la dirección.
Muchos me dirán que Clint Eastwood también hizo Harry El sucio, pero Eastwood enseguida se desmarcó de ese pasado suyo de actor y nos demostró que algo sabÃa: reinterpretar a los clásicos.
Gibson se supone que hizo su tour de force con Braveheart, pelÃcula blockbuster, de romance de sobremesa y más sobrevalorada que una casa de segunda mano en nuestros dÃas.
La pasión de Cristo me pareció un fiasco en toda regla. Simplemente, inaceptable.
Pero fijaos por dónde que me apetece zambullirme en el mÃtico mundo maya y ver una pelÃcula rodada en yucateco y con altas dosis de violencia.
Esto que me apetece en Apocalypto no me apetecÃa en La pasión y es lo que terminé por encontrarme. Y como sé que Gibson maneja la violencia y el efectismo visual a golpe de cámara lenta como nadie, me lo pasaré en grande.
Mucho me tendrÃa que sorprender para darme una gran pelÃcula. No me cierro en banda, pero me vale con la sangre en la cámara.