Ha decidido darlo todo. Criticar su propia pelÃcula sobre la marcha parando la pelÃcula y hacer referencias continuamente a que estamos viendo una pelÃcula. Procurar no privarse de sacarnos de la trama a la vez que quiere mantenernos en ella con un ritmo constante y giros continuados.
En cuanto a los actores, Robert D. J. está eficazmente histriónico. Val Kilmer no llega a ser un gay de verdad. Cuando se besan resulta un tanto ridÃculo. En todo caso, todos los chistes de homosexualidad vienen con diez años de retraso. Mal por ahÃ.
La trama bien llevada. Complicándose (a la manera que nos habÃan anunciado) y simplificándose al final, quitando hierro al asunto de la hermana. Realmente se ha suicidado, y tiene sentido y no resta dramatismo. Me gusta.