Across the Universe ha nacido con vocación de pelÃcula de presupuesto moderado que sabe perfectÃsimamente que va a recaudar fácilmente mucho más de lo gastado. Su condición de musical ñoño y romanticón hará que la parte más fácil de la audiencia de
Molin Rouge se deje embaucar por sus caracterÃsticas sin demasiado esfuerzo. Parte del público habitual de la MTV es vÃctima segura, también.
Asà las cosas, que la pelÃcula atesore más calidad de la que se le presupone a un producto de estas formas se presenta difÃcil, y es que es una pelÃcula con un éxito demasiado seguro, demasiado sencillo, como para que nadie haya pensado en volcar sobre la pelÃcula más esfuerzo del poco que de por sà ya era necesario.
La máxima responsable de que la pelÃcula ofrezca algo más será
Julie Taymor, que por algo es la directora del invento. Fue también la realizadora de
Frida, a mayor gloria de Salma Hayek, e incluso se atrevió con Shakespeare en
Titus. De momento se ha mostrado como una directora de mano tan pretenciosa como poco firme. Veremos lo que da de sà con un musical entre lo hippy y lo azucarado.
Alguno la defenderá argumentando que está nominada al
Globo de Oro a mejor pelÃcula de comedia y musical. Muy bien. Poco me fÃo de esa nominación. Desgraciadamente esa categorÃa viene siendo el saco de las pelÃculas de segunda, salvando contadÃsimas excepciones; el motivo es que rara vez resultan en un mismo año cuatro o cinco buenas comedias y/o musicales. Y las que hay (haberlas las hay, las cosas como son) son tan raritas que no sueñan con figurar entre la terna de candidatas a Globos de Oro, Óscars y demás. Sin ir más lejos, y ya que estos dÃas
estrena en España Wes Anderson, le pongo a él como ejemplo. ¿A que nadie se imagina a Anderson como candidato habitual a esos premios? Debiera ser un tipo más premiable que estas tonterÃas melodiosas, pero... asà está Hollywood, amigos.
Al final, lo que tendremos será un correcto producto MTV protagonizado por las nuevas caras bonitas de los EE.UU., entre ellas
Evan Rachel Wood (
El rey de California). Acostumbrémonos a su carita de ángel con poca sal y menos aceite. Va a estar hasta en la sopa.
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