No voy a ser yo quien elimine del panorama un producto hecho en vídeo, una intención de cine sin presupuesto pero también sin demasiado nivel para pretender estar a la cierta altura de ser interesante. La ceremonia de marketing en un mundo en el que se consume todo no es más que una astuta manera de seguir para adelante y yo lo animo, que sea el propio espectador el que saque de las salas a estos intentos de entrar donde no se tiene sitio, y sin intención de ser clasista, pero es que si no se puede comer es que no es comida y punto.
Ni la historia ni sus formas serán del agrado de casi nadie. El idolatrador que lo idolatre buen idolatrador será. Por favor, no cometan el error de perder dinero en esto, esperen al videoclub. se trata de un experimento sin fotografía ni separación de la estética Youtube, no digo más.