Esos detalles de la truculenta historia de ir y venir acerca de los recuerdos, con una fotografÃa y unos juegos de escenario que apabullan, se agradecen y dan una lección de cine a los más grandes de siempre. Es demasiado decoro, no, porque es rico en todos sus momentos, el subrealismo dentro del realismo, la ciencia-ficción dentro de una realidad aplastante, el amor, lo necesario de vivir y seguir sintiendo porque no seremos nada si no hacemos caso a esa ceremonia que es nuestro instinto la atraccvión en este caso hacia otra persona.