Crítica de la película Pepe el andaluz por Iñaki Ortiz

No se ha olvidado de la honestidad


4/5
29/11/2013

Crítica de Pepe el andaluz
por Iñaki Ortiz



Carátula de la película Pepe el andaluz es un trabajo sencillo, casi un trabajo para consumo de la propia familia. Podría encajar perfectamente en esta nueva ola de documentales de autor españoles. El componente personal de Mapa, la investigación de Una historia para los Modlins o el interés contextual de Emak Bakia. Y digo "podría" porque aunque la fecha de finalización sea similar, Alejandro Alvarado y Concha Barquero llevan muchos años rodando esta película, y por tanto, es una idea muy anterior. Quizá por eso, por la paciencia y la calma que hay detrás de este proyecto, ofrezca un resultado mucho más honesto que algunas de las anteriores. Deja una verdadera sensación de que el protagonista del documental, así como el resto de los personajes, van descubriendo el misterio según avanza lentamente su investigación. No cae en ninguna de las dos malas costumbres habituales en este tipo de documentales: aquella en la que el director conoce desde el principio lo que busca y simplemente nos marea con unos rodeos fingidos; y aquella en la que el director pretendía encontrar por el camino un tema interesante y simplemente no lo había -y se lo inventa.

El tema principal, sin ser asombroso como en Searching for Sugar Man o El Impostor; es interesante, y mucho menos artificioso, más natural. Además, cuenta con pequeñas subtramas bien engarzadas -eso que chirriaba tanto en Emak Bakia- que sirven para ofrecer un contexto histórico muy completo (la guerra, la cárcel, la emigración, el amor, los hijos) bien representado por una familia que tiene casos para todos los gustos. Y todo esto con una mirada honesta, al menos en apariencia, que en lugar de recurrir a las medias verdades, basa su interés en creer en su contenido y en un buen uso de la narración y del formato.

Estéticamente, lleva a su favor sus propias limitaciones. Toma todo tipo de material de baja resolución y, comprendiendo ese lenguaje, atrapa su belleza. Pero sobre todo, es capaz de transformar la esencia de su material a través del montaje. Un ejemplo claro de esto lo tenemos en el vídeo del baile de la abuela que vemos al principio: toma un material doméstico de carácter festivo y a través del montaje y el sonido le da la vuelta, en un tono oscuro, convirtiéndolo en una reflexión acerca del duro pasado de la anciana. Para colmo, después veremos que el vídeo que parece ser un simple material doméstico es parte de las primeras grabaciones del propio documental. Una misma realidad a través de distintos cristales va narrando la historia con un significado muy diferente.

El documental encuentra porque sabe buscar. No solo encuentra el paradero del personaje -casi un mcguffin- encuentra confesiones emotivas, sentimientos escondidos, debates abiertos. La manipulación, en el mejor sentido de la palabra, está aquí en los lugares correctos, aquellos que te ayudan a mostrar una realidad. Con tanto documental tramposillo, es un alivio encontrar uno que, aún con una actitud posmoderna, no ha olvidado el núcleo de este formato: la verdad.



Google+

comments powered by Disqus




Más críticas de Pepe el andaluz

No hay precrítica.
Desarrollado por Dinamo Webs
Creative Commons
Publicado bajo licencia
de Creative Commons