La excesiva presencia de pantallas en las que no se ve bien lo que sucede, la intrigante maraña de cuartos informáticos que visitar, los malos de risa que viajan como si de una excursión se tratara en una fila de furgonetas con un perro lastimero que tiene GPS, la violencia de pelea estúpida y sin coreografÃa decente, asà como el papel de la madre negociadora... son algunos de los componentes de una pelÃcula que viaja a ciegas, con una inventiva alucinante para salir de entuertos del guión con tonterÃas mayores bajo la atenta mirada de Harry que ya no está para estos trotes.