Su impronta queda reflejada a lo largo de todo el film. MagnÃficos destellos que pasan muy por encima de un guión que no considero, ni de lejos, el mejor del año.
No me ha gustado la ambición mostrada por la pelÃcula a la hora de querer retratar un mundo, que, considero, no termina de perfilarse. El cadencioso tempo de las escenas en sà mismas contrasta con el rápido pasar del tiempo, hay un exceso de elipsis, y un exceso de ambición que lleva a que la pelÃcula pierda la fuerza que tiene cuando juega en botes condensados.
Ang Lee tiene esa capacidad. Pero el guión, repito, lo lastra, con sus flashbacks, con una falta de virtuosismo narrativo en muchas ocasiones, incluso en el proceso de enamoramiento, y con un final con anticlimax, tras la muerte de Jack. La pelÃcula hasta el final ha avanzado y nunca has sabido hacia dónde.
Las interpretaciones son soberbias, todas y cada una de ellas, incluÃdas las caracterizaciones y el maquillaje. Lástima del penoso doblaje en español de la cinta.
Por último, hacer una reflexión en voz alta. Eastwood ha sido el encargado de entregar el Globo de Oro a Ang Lee. Y, la verdad, es que no podÃa estar mejor elegido, porque la pelÃcula parece incluso realizada por el propio Eastwood, con ese lento pasar, con esa forma de rodar, con esa música minimalista, con ese gusto por unos paisajes y una fotografÃa que son maravillosos.
Pero la pena es que yo querÃa ver a Ang Lee, y en esta pelÃcula lo he visto a ratos, y eso lo lastra todo.
Desde luego, no se trata de la obra maestra de la temporada, aunque sà de una buena pelÃcula.