Lo digo con la boca pequeña y siempre entre interrogantes. La verdad es que el director Rajko Grlic no es precisamente una nueva promesa. Tiene unas cuantas pelÃculas bien consideradas en su haber, quizá es tarde para venir a hacer comparaciones, pero las haré.
Recuerdo cuando vi “Ciudad de Dios†de Fernando Meirelles (“El jardinero fielâ€) hace pocos años en el festival de San Sebastián. Uno esperaba la tÃpica pelÃcula de fabelas, pobreza y mucha denuncia social. Y voy y me encuentro con una fabulosa pelÃcula con un ritmo impecable, cercana en algunos aspectos a Scorsese (salvando las distancias, Rómulo, no me ataques) y con una fotografÃa y montaje imponentes. Encima sin perder el componente de denuncia social.
Total, que ahora viene una pelÃcula de coproducción Bosnia - Herzegovina y Francia, ambientada en el tiempo anterior a la guerra y uno vuelve a pensar en denuncia social, polÃtica y todo lo demás. Pero mira tú por donde escucho que tiene un ritmo trepidante que no deja un momento de respiro al espectador... y no me termina de cuadrar. O alguien ha exagerado o quizá nos encontremos ante otra grata sorpresa.
Puede que la comparación debiera ir más en la lÃnea de Kusturica, por cercanÃa. Tampoco me importarÃa. En todo caso basta de comparaciones. Grlic tiene su propio nombre. Como guionista firmó hace ya más de 25 años, “Petrijin Venac†la pelÃcula que está considerada en su paÃs como la mejor pelÃcula Serbia en el periodo entre 1947 y 1995. En cualquier caso se trata de una oportunidad que no quiero perder de conocer a Grlic, un director con muchos trabajos, que serÃa difÃcil fuera de un festival. Y es que, en mi opinión, para esto está el festival.