Si se pudieran juntar el talento francés para contar historias de familias, de padres e hijos, con la manera independiente americana de mostrar un universo particular entre las aceras y los jardines de las ciudades tranquilas, podrÃamos conseguir una pelÃcula de renovado interés.
La mejor manera de acercarnos a este objetivo la podemos encontrar sin duda en Canadá. Desde Quebec nos llega una pelÃcula que viene cargada de premios, siempre que hablemos de un circuito independiente. Muchos de ellos nos sonarán lejanos aunque algunos no tanto: premio especial del jurado joven en el festival de Gijón, mejor pelÃcula canadiense en el festival internacional de Toronto.
Está claro que la pelÃcula promete ser lo que parece ser. Una historia de una familia algo numerosa, un padre particular, una sociedad retratada de perfil, mucha música en vinilo... La historia de unos chavales que será indicada especialmente para el público joven que empieza a degustar otros cines.
A mÃ, personalmente, me da que no hay trampa pero sà cartón. Que posiblemente la pelÃcula sea sincera en su planteamiento pero que no termine de tener su propia personalidad y que nos suene un poco a un preparado que tiene como objetivo cubrir un sector muy concreto del público. Una pelÃcula hecha “paraâ€. Si esto no es asÃ, o simplemente sea un efecto secundario, poco visible, no me importará demasiado. Si veo que esta idea lleva la batuta, quedaré muy decepcionado. Aun asÃ, una cita interesante.