Carlos Saura es uno de los grandes nombres de la cinematografÃa española. Suyas son algunas de las pelÃculas más notables de la era franquista, como su fenomenal La caza; de la transición, como CrÃa cuervos; y del nuevo cine español, como ¡Ay, Carmela! o El dorado.
Aunque, toda la verdad sea dicha, los últimos trabajos de Carlos Saura me parece que están un poco alejados de las obras anteriormente citadas. Taxi me parece pésima, Buñuel y la Mesa del Rey Salomón, insoportable; y El séptimo dÃa, falta de la frescura y fuerza de sus obras anteriores.
Me queda pendiente la cuenta con Goya en Burdeos, que espero me salde mi compañero Rómulo en el próximo finde precritico.
Aparte de esta labor como director de pelÃculas de ficción, desde 1992, con Sevillanas, Saura emprendió un personalÃsimo camino de acercamiento a géneros musicales que se encuentran a medio camino de la obra renacentista y del documental.
Hijos de esta serie han sido también Flamenco, Tango o Iberia, tocándole el turno ahora a este Fados, que se presentó con una notable puesta en escena en el Festival de Cine de San Sebastián 2007.
Fados es el resultado de una minuciosa tarea de investigación llevada a cabo por el propio Saura y que le ha llevado a recorrer Lisboa, visitar tabernas, recorrer el barrio de Alfama y estudiar los orÃgenes mismos del fado, llevándole a Brasil y Cabo Verde.
Una experiencia, más que un film, en el que se mezclará la música, la fotografÃa, la danza y otros elementos. Nadie mejor que el propio Saura para explicar lo que nos podemos esperar:
«No es un film didáctico, en absoluto. Ni siquiera cronológico. Va por ritmos y músicas, por danzas y colores. Es una serie de números independientes ligados por la luz o por la escenografÃa, buscando siempre un ritmo global, a través de temas musicales enlazados, para lograr un retrato de las distintas formas de entender el fado».
A mà se me hace la boca agua ante semejante afirmación de pretenciosidad.