El jurado, una de juicios, por supuesto. Ya lo dice el tÃtulo, pero también lo aclara el autor de la novela en la que está basada John Grisham, autor de bestsellers que acabaron en éxitos de taquilla como son El cliente, La tapadera, El informe pelÃcano y muchas otras basadas en "asuntos de leyes". Es un autor solvente y sus historias suelen ser sólidas y bien preparadas, si bien carece un poco de lo que simplemente podrÃamos denominar "chispa".Aquà nos encontramos con otra de sus novelas. Esta vez los personajes son otros, el asunto principal es otro, pero ¿realmente la pelÃcula es otra? Yo dirÃa que no. Los encargados de adaptar el guión no tienen especiales capacidades cinemátográficas, y son más productores que guionistas. Da la sensación de que esta pelÃcula es otro trámite más, que apuesta sobre seguro con un novelista que gusta al público y unos actores que siempre cumplen y con creces, una dirección correcta pero sin la menor pizca de imaginación. ¿Para qué contratar a un buen director cómo se ha hecho con otras novelas de Grisham (incluso Coppola probó en su dÃa)? Al fin y al cabo no quieren algo novedoso, quieren algo que sea mÃnimamente digno.
Pero ya vale de estas pelÃculas, por Dios, perdámoslas ya de vista, Srs. de Hoolywood: perdamos el juicio, sÃ, perdamos el juicio un poco y arriesguemos con ideas nuevas. No nos importa perderlo, ya sabemos que el jurado es dudoso, que los abogados caros son geniales y malvados, que la verdad siempre prevalece porque al final el sistema funciona, y que los jóvenes emprendedores terminan teniendo unos férreos principios morales, pero ya lo hemos visto.
Claro que nos pueden tentar los actores. Sabemos que Gene Hackman llenará la pantalla con su aspecto serio y con su actuación creible, de hecho, ya le vimos en "La tapadera" nombrada antes, y estaba muy bien. ¿John Cusack?, sà ¿a quién no le gusta este chico? Selecciona sus pelÃculas, procura no participar en bodrios y, por cierto, está en mi guión favorito ;) Y dejo para el final al magnÃfico, al incomparable Dustin Hoffman. Ya le hemos visto de abogado, ¿de qué no le hemos visto? Psicólogo, hautista, militar, ¡mujer!... ¡Paguemos por verle! Paguemos los 5€ o si se puede los 3,5€. Paguemos por verlos a todos ellos, y porque seguro que hay una sorpresa al final, y porque, al fin y al cabo, no nos vamos a aburrir, que ya es mucho decir. Pero tengamos una cosa clara: no vamos a pagar por una buena pelÃcula.